La razón de instituir el juicio a Farolín
y Zarambolas fue introducir en el modelo de Carnaval bilbaíno
uno de los elementos más característicos de los
Carnavales tradicionales que, surgiendo de los Carnavales rurales
( donde se juzgaban y condenaban a los malos del año y
a veces achacándolos al personaje o muñeco que figuraba
en los desfiles y pasacalles) se incorporan de diferentes formas
a los urbanos.
En el caso de Bilbao consideramos que el tratamiento
debía ser chirene, por lo que evitábamos la posición
bueno-malo optando por dos vertientes distintas pero no opuestas,
una sin duda encomiástica (ningún bilbaíno
se siente vejado si le tildan de farol y más si es por
su condición de botxero) y otra más humorística.
FAROLÍN: es un personaje que representa
esa condición consustancial con el bilbaíno donde
alguien comenta algo de sí o de su pueblo siempre aclara:
"pues en Bilbao más".
No confundir al típico bilbaíno
orgulloso de su condición de tal, con el andaluz exagerado,
aunque desgraciadamente algunos cronistas de la prensa local tienden
a identificarlo: cuando un bilbaíno alardea es porque le
apoyan setecientos años de gloria marinera, comercial,
gastronómica, industrial, futbolística etabar
vamos, que en el fondo es moderado. No se achanta pero tampoco
engaña.
Farolín es un bilbaíno ( que como
todos sabemos, nacemos donde queremos) que se ha distinguido no
sólo por su actividad pública o profesional sino
que además lo ha hecho alardeando de su condición
de bilbaíno.
ZARAMBOLAS: ( Sarambolas en fonética
botxera).
Aunque en determinados círculos existe la tendencia a establecer
galardones (bueno-malo, naranja-limón) no era intención
al instituirse este personaje ponerle en mala situación.
El mejor ejemplo de Zarambolas es Felix de Unamuno, boticario
y hermano de D. Miguel, al que se le quitó su licencia
para ejercer por su manía de rectificar las recetas de
los médicos argumentando que los médicos no sabían
lo que prescribían y que andaba -dicen- con un letrero
en la solapa en la que exigía": no me hable de mi
hermano".
Es decir, es el individuo célebre de los
que Bilbao siempre ha gozado de buena provisión que, glorioso
(en sentido bilbaíno) anda pancho pancho por la vida.
Otro Zarambolas, este ilustre por méritos
propios, sería D. Adolfo Guiard, uno de los hijos más
nobles de nuestra villa.
BILBAO 15 DE ENERO DE 701.